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Index > Las cosas del comer > El Carlón del Maestrazgo
Procedente de la uva garnacha, llegó a ser uno de los caldos
españoles más exportados durante algunas centurias.
Un vino histórico del que ya solo perdura el eco de su fama.
El carlón es una curiosidad histórica de los vinos valencianos.
Tomó su nombre de la población costera de Benicarló (Castellón).
Su fama la adquirió en un primer momento por surtir a las guarniciones
del ejército español en el Mediterráneo y posteriormente
por el comercio y exportación a Europa y América.
Sabemos por escritos que hace unos 3000 años, cuando los dioses visitaron
el Mediterráneo, llegaron a la parte occidental y la llamaron Istria que
no significa otra cosa sino tierra de viñas. Ya los describían
como vinos como muy densos, de un color profundo y con alta graduación
alcohólica. Coincide en sus características con la viña
productora del carlón, la garnacha, aunque nunca se pueden concluir sus
particularidades fácilmente, ya que es una uva que se deja influir mucho
por la calidad de los terrenos donde crece, la altura y la insolación.
El cultivo venía de antiguo, en el año 1249 figura escrita la donación
de las viñas existentes entre Vinaroz y Peñíscola a los
cristianos conquistadores por parte de su rey Jaime I. Esto confirmaba que los
hispanomusulmanes también se dedicaban a la viticultura con anterioridad.
Las comarcas del norte de Castellón pertenecían desde la Edad Media
a la valenciana Orden de Santa María de Montesa, heredera en el reino
de Valencia de la extinta y malograda orden templaria. El maestrazgo, que así se
hizo llamar por los monjes, tenía en la rada que conformaba la costa desde
Benicarló a Peñíscola su mejor puerto y embarcadero. El
fruto de todas las explotaciones agrarias de las encomiendas se embarcaban allí.
En el año 1370, y debido a la importancia de su cultivo, Pedro II de Aragón
concede un importante privilegio como es el de poder embarcar y desembarcar en
sus propias playas cualquier tipo de mercancías libres de ningún
tipo de impuestos.
La marina de guerra y las guarniciones militares en el mediterráneo se
surtían de los vinos de los montesianos. Nápoles, Orán,
Bujía o las islas de Sicilia y Malta eran su destino. En los barcos de
guerra, que a menudo prolongaban sus singladuras durante meses, el vino carlón
era muy apreciado por su resistencia al continuo vaivén de la navegación
y gracias a su consumo por mantener a las tripulaciones libres de la temida enfermedad
del escorbuto.
En el siglo XIV, llegó a ser tan abundante su producción que llegó a
regularse políticamente su circulación. Ya entrado el siglo XV,
la vid tinta se consolida a la vez que en los bancales donde se cultivaban ceden
espacio a otros cultivos arbóreos, como el olivo y el algarrobo.
Según el autor Juan Piqueras, en su obra “Los vinos valencianos”,
a mediados del siglo XVI, la cosecha de los vinos del Maestrazgo superaba con
facilidad los 70.000 hectólitros, exportándose en su práctica
totalidad.
La demanda de cubas, barricas y pipas fue en aumento y los bosques circundantes
eran incapaces de surtir la industria tonelera de Benicarló. Las gabarras
y cocas tuvieron que completar su comercio volviendo de sus viajes repletas de
madera con la que surtir a los artesanos toneleros.
Así su fama trascendió fronteras, aunque éste vino había
sido consumido por reyes y nobles de todos los reinos del norte de Europa, fue
el ascenso de la nueva clase social burguesa la que disparó su demanda.
En el siglo XIX, los comerciantes ingleses se encargaron de su distribución
llevándolo hasta la mismísima corte de los zares de Rusia.
Como curiosidad, un comerciante inglés llamado William Wite fue nombrado
comendador de la Orden de Montesa en Benicarló.
El carlón en América
En el tango "La Violeta" de Nicolás Olivari,
aparece con naturalidad como compañero de recuerdos y antídoto
contra la nostalgia para todo inmigrante que llegaba a tierras
americanas.
"Con el codo en la mesa mugrienta
y la vista clavada en un sueño,
piensa el tano Domingo Polenta
en el drama de su inmigración.
Y en la sucia cantina que canta
la nostalgia del viejo país
desafina su ronca garganta
ya curtida de vino Carlón"
...allí en tierras argentinas fue donde más arraigó en
su cultura gastronómica el uso de éste vino. Se bebía
Carlón, Carlín y Carlete, éstas dos últimas
variantes rebajadas con agua a sabiendas de lo recio de su cuerpo
y el usual grado alcohólico casi siempre por encima de los
15º. El vino sin mezclas, quedaba relegado para el consumo
de las clases más pudientes.
Otros ejemplos de la larga tradición exportadora de los vinos de la
comarca del Bajo Maestrazgo se resume en tierras mejicanas donde el mero vocablo “Carlón”,
es sinónimo de un vino interesante. Como las Bodegas Casa Madero de
la comarca de parras de Coahuila en la Baja California, donde un vino de crianza
recibe el nombre de Carlón Doble y curiosamente relega la garnacha incluyendo
una interesante mezcla de shiraz, tempranillo y cabernet sauvignon.
El declive de un vino internacional
Todavía a finales del siglo XIX era el vino Carlón la mayor fuente
de riqueza de la ciudad. Como ejemplo diremos que en el 1890 fueron exportados
17 millones de litros. En 1883 ya se había creado la Compañía
del Puerto para atender a este enorme movimiento. Las obras del moderno puerto
comenzaron en el 1886, aunque su estado actual no se finalizó hasta
bien entrado este siglo. La llegada de la filoxera y el mildeu dieron al traste
con todos los cultivos vinícolas de aquellas comarcas y consecuentemente
con bodegas, artesanos, bateleros y comerciantes. Se arrancaron todas las cepas
y comenzó el cultivo de diversas variedades de frutales y roturación
de inmensas huertas de regadío para la producción de hortalizas.
La producción de vino actualmente no es comparable a otras comarcas
vecinas y mucho menos aún si miramos hacia atrás y vemos las
glorias pasadas. Es un sin sentido que unas tierras de larga tradición
vinícola hayan perdido todo referente. Los datos objetivos apuntan hacia
una realidad bien distinta puesto que la provincia de Castellón posee
una climatología y tierras excelentes para el cultivo de la vid, tanto
en las zonas costeras como en aquéllas más montañosas.
Actualmente, es la única de las tres provincias de la Comunidad Valenciana
que no posee una denominación de origen, principal escollo para la comercialización
de sus vinos tanto en España como en el extranjero.
Tras esta penosa situación, y al tiempo como consecuencia de ella, está el
hecho de que el cultivo de la vid en nuestras tierras se ha ido abandonando
poco a poco. Las razones de tal abandono son diversas. Sin pretensión
de ser exhaustivos, se podrían citar dos causas principales: la existencia
de otros cultivos y actividades más rentables, sobre todo en la costa,
y la persistencia de vides con pie híbrido, el cual da vinos desaconsejados
para el consumo humano y, por lo tanto, imposibilitados para ser acogidos bajo
una denominación de origen. Así pues, actualmente son pocas las
bodegas o cooperativas que se dedican a la producción regular en la
provincia de Castellón. Entre ellas, y por citar dos ejemplos, las de
Vilafamés y Sant Mateu, productoras de un vino comercializado en su
mayor parte de manera minorista y a nivel local a través de la propia
bodega.
A pesar de ello, en esa misma zona, el vino denso, de alta graduación
y de mucho color, era solicitado en Europa y en América, por ese mismo motivo.
Los países del Norte de Europa, abundantes en oscuridad y lluvias, producían unas uvas con poco color y poco azúcar, y por ello de baja graduación.
Mezclando sus caldos con los nuestros obtenían un vino
de excelente calidad.
Sin embargo, la demanda llegó En cuanto a los vinos y, junto
con ellos pasas, fueron cultivos tanto
de secano como de regad ío.Las
cosechas comenzaron a ser tan grande
que los vinos comenzaron a mandarse sin envejecer y cada cosecha
se mandaba de forma anual; hacer vino de calidad comenzó a sustituirse por vino en cantidad. Así es
como comenzó a desaparecer el vino Carlón (Vino de Benicarlón).
Ya en 1900 habían dejado de solicitarnos los vinos, obviamente
la calidad no era la misma y, para agravar la situación, la filoxera atacó las viñas.
En 1930 hab ía desaparecido la última vid.
Hoy en día, alejándonos un poco de la costa, aun
se observan unas pequeñas cepas de vino Milagro, llamado de
esa forma por que crece directamente de la tierra sin necesidad de empeltar
la cepa. Son antiguas cepas "garnacha" que
se usaban para producir ese vino
Carlón y que brotan cada año, produciendo
unas uvas pequeñas y muy dulces.
Para hacernos una idea de que ocurre hoy día con la fabricación
de los vinos
y, dando un salto en el tiempo de
algunos siglos, veamos las ventajas que en
la calidad y variedad nos ofrece
el clima mediterráneo y cual es la
situaci ón en Europa con respecto a nuestros vinos.
Chema Ferrer
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